Residencial
Maison Rouge
En esta vivienda distribuida en tres alturas, el color se convierte en el hilo conductor del proyecto. Cerámica, madera y una paleta de tonos cálidos acompañan el recorrido vertical, conectando los diferentes espacios sin renunciar a la personalidad de cada uno.
Piezas utilizadas en el proyecto
Imágenes del proyecto
En este proyecto, realizado por Sara Molina, fundadora de Savoir Faire Interior, el color no se entiende como un recurso aislado ni como un simple elemento decorativo. Su función va mucho más allá: acompaña el recorrido por las tres plantas de la vivienda y establece una conexión visual entre espacios con usos y personalidades diferentes.
Una misma sensibilidad cromática aparece de distintas formas en la cocina y el baño. Tonos terracota, rojizos, arena y madera construyen una paleta cálida que evoluciona a medida que recorremos la casa. La cerámica desempeña un papel fundamental en esta continuidad, introduciendo además cambios de formato, geometría, textura y acabado.
En la cocina, el color adquiere una presencia especialmente intensa. Los tonos rojizos del mobiliario envuelven el espacio y contrastan con los armarios superiores, mucho más claros.
Entre ambos aparece nuestro azulejo Kit-Kat Snow Glossy, utilizado en el salpicadero. Su pequeño formato y sus líneas verticales introducen ritmo en la composición, mientras que el acabado brillante refleja la luz y aporta luminosidad. El resultado es una cocina con una identidad muy marcada que, al mismo tiempo, anticipa algunos de los tonos cálidos que reaparecerán en otros puntos de la vivienda.
Al llegar al baño, la paleta cromática continúa, pero cambia la forma de utilizarla. Flat Garnett y Flat Sand permiten trasladar esos tonos cálidos a las paredes mediante una composición más serena.
Garnett aporta profundidad, mientras que Sand introduce luminosidad y equilibrio. El formato alargado de las piezas refuerza además la verticalidad, estableciendo un interesante diálogo con la propia arquitectura de una vivienda desarrollada en diferentes alturas. La madera del lavabo y los detalles metálicos terminan de conectar el espacio con el lenguaje material presente en el resto del proyecto.
El pavimento introduce una nueva dimensión a través de Lancelot, de la colección Mintons. Su patrón geométrico recupera los tonos presentes en el resto del baño y los transforma en una composición gráfica de pequeña escala.
La transición entre este pavimento y la madera resulta especialmente interesante: dos superficies diferentes que permiten identificar cada espacio pero que, gracias a su gama cromática, mantienen la continuidad visual del conjunto.
Kit-Kat Snow Glossy, Flat Garnett, Flat Sand y Lancelot responden a estéticas y formatos diferentes. Sin embargo, dentro del proyecto comparten una misma función: construir continuidad a través del color sin hacer que todos los espacios sean iguales.
Así, la vivienda se entiende como un recorrido. El color aparece, desaparece y se transforma de una estancia a otra, acompañando la arquitectura y conectando las tres alturas. Porque aquí el color no fragmenta. Une.