El carácter de la tierra cocida, llevado a una nueva expresión del color.
La tierra ha sido, durante siglos, una de las principales fuentes de color de la arquitectura mediterránea. Siena parte de esa conexión entre materia, pigmento y fuego para reinterpretar la riqueza de la terracota y la cerámica tradicional desde una perspectiva contemporánea.
Su paleta está formada por seis colores inspirados en los pigmentos minerales y los paisajes del Mediterráneo. Los tonos más luminosos conviven con matices terrosos, empolvados, verdes y azules, ampliando el universo tradicional de la terracota hacia una gama más actual. Todos ellos comparten una misma cualidad matérica: el color nunca aparece completamente uniforme, sino enriquecido por pequeñas variaciones de intensidad que aportan naturalidad y profundidad a la superficie. El acabado es otro de los elementos que define la personalidad de Siena. Sobre una base mate aparecen pequeñas incrustaciones de brillo que emergen de manera sutil con la incidencia de la luz. Estos destellos, combinados con las variaciones cromáticas y los efectos minerales, hacen que la superficie cambie según el punto de vista y adquiera una riqueza visual que recuerda a los pigmentos naturales y a la tierra transformada por el fuego.
Siena juega además con la percepción del pequeño formato cerámico. Cada pieza de 14,7×14,7cm está diseñada para que, una vez rejuntada, genere el efecto visual de tres piezas independientes de aproximadamente 5×15cm. De este modo, mantiene el ritmo, la geometría y la apariencia característica de los formatos alargados, pero permite realizar una instalación más ágil y eficiente.
El resultado es una colección de azulejos de pequeño formato, acabado mate y estética mineral pensada para crear revestimientos con una marcada sensibilidad matérica. Una propuesta versátil para espacios interiores que recupera la calidez de la tierra cocida y la traslada a la arquitectura y el interiorismo contemporáneos a través del color, la textura y la luz.