La belleza de lo imperfecto, convertida en materia cerámica.
Zipango recupera el antiguo nombre con el que Occidente imaginó Japón: una tierra lejana asociada a la belleza, el refinamiento y una extraordinaria tradición artesanal. De ese encuentro entre el imaginario japonés y el diseño contemporáneo nace una colección de azulejos porcelánicos en formato 7×28cm que pone en valor la materia, la imperfección y la singularidad de cada pieza.
Su estética se inspira en la cerámica artesanal japonesa, donde las pequeñas irregularidades no se ocultan, sino que forman parte de la belleza del objeto. Superficies ligeramente imperfectas y esmaltes llenos de matices construyen una apariencia natural y cambiante. El color varía de intensidad, se acumula de manera diferente y genera sutiles contrastes que aportan profundidad. Así, ninguna pieza se percibe exactamente igual a otra y, al combinarse, las variaciones crean superficies vivas, equilibradas y con una marcada riqueza visual.
La paleta de Zipango recorre siete tonalidades inspiradas en colores minerales, vegetales y terrosos. Desde los neutros más luminosos hasta verdes, azules y marrones de mayor profundidad, la gama permite crear ambientes serenos o introducir acentos cromáticos manteniendo siempre una estética natural. Sobre el esmalte, cada color adquiere diferentes intensidades y matices, reforzando el carácter artesanal de la colección. Esta riqueza se consigue mediante una superficie trabajada con granilla, que aporta profundidad al esmalte y potencia sus variaciones. La textura, el brillo y las pequeñas irregularidades interactúan con la luz, haciendo que la percepción de la superficie cambie según el punto de vista y revelando nuevos detalles a medida que se recorre el espacio.
El formato alargado 7×28cm refuerza además las posibilidades compositivas de la colección, permitiendo explorar diferentes direcciones y patrones de colocación. Una geometría sencilla y versátil que deja que sean el color, las variaciones del esmalte y la riqueza de la materia los verdaderos protagonistas.
Zipango traslada así la sensibilidad de la cerámica japonesa al interiorismo contemporáneo. Una propuesta en la que el valor no reside en conseguir superficies completamente uniformes, sino en encontrar el equilibrio entre sus diferencias. Porque son precisamente los matices, las irregularidades y las huellas de la materia los que convierten cada composición en algo único.