Residencial
Vivienda particular en Rusia
Esta vivienda familiar de dos plantas parte de una premisa clara: crear un interior moderno, funcional y predominantemente monocromático, donde el blanco y el negro construyen el hilo conductor de los diferentes espacios.
Piezas utilizadas en el proyecto
Imágenes del proyecto
Diseñada por Ksenia Erlokava, esta vivienda familiar de dos plantas parte de una premisa clara: crear un interior moderno, funcional y predominantemente monocromático, donde el blanco y el negro construyen el hilo conductor de los diferentes espacios. La cocina, el comedor y el salón se suceden de forma fluida, creando un interior coherente en el que los materiales ayudan a conectar visualmente los espacios.
La neutralidad de la paleta responde también al estilo de vida de sus propietarios, creando escenarios versátiles y luminosos que pueden funcionar como fondo para la creación de contenido. Sin embargo, lejos de resultar frío, el interior incorpora madera, vegetación y puntuales notas de color que aportan calidez y personalidad.
La cerámica contribuye a enriquecer ese juego de contrastes. Calacatta y Carina Satin introducen la luminosidad y las vetas del mármol en pavimentos y superficies, mientras que Agadir Noche lleva el negro a la cocina a través de una superficie irregular y brillante que rompe con las líneas más depuradas del mobiliario.
El resultado es una vivienda donde blanco y negro dejan de ser opuestos para convertirse en elementos complementarios, creando una estética contemporánea, equilibrada y llena de pequeños matices. Los materiales actúan como hilo conductor, conectando espacios, usos y formas de habitar bajo una misma identidad.
Cerámica distribuida por: Salon Bomond Ceramica · @bomondceramica